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Vol. 48. Núm. 11.
Páginas 669-670 (noviembre 2024)
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Seguridad del paciente, ¿qué aportan la simulación clínica y la innovación docente?
Patient safety, what does clinical simulation and teaching innovation contribute?
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Antonio Dueñas-Ruiza,
Autor para correspondencia
adueas@saludcastillayleon.es

Autor para correspondencia.
, Luis M. Tamayo Lomasa, Miguel A. Castro Villamorb, Francisco Martín-Rodríguezb
a Servicio de Medicina Intensiva, Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid, España
b Centro de Simulación Clínica Avanzada, Facultad de Medicina, Universidad de Valladolid, España
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Sr. Editor,

Hemos leído con agrado el interesante artículo «Seguridad del paciente, ¿qué aportan la simulación clínica y la innovación docente?» en Medicina Intensiva1. Sus autores se centran en el uso de la simulación clínica para potenciar y mejorar la seguridad del paciente, cuestión con la que coincidimos; sin embargo, queremos añadir a su aportación el valor que actualmente y en un futuro tiene la simulación en la formación de pregrado de estudiantes de Medicina.

La introducción de maniquíes de simulación sirvió como complemento a la educación médica desde 1960. En EE.UU. y Canadá la maniquí Resusci Annie se implementó para enseñar la reanimación boca a boca y más tarde evolucionó para la práctica de la reanimación cardiopulmonar. Otro maniquí, el SIM 1, se utilizó en la década de los 60 con otros fines formativos, pues incluía ojos parpadeantes, pupilas capaces de cambiar de tamaño, una mandíbula con apertura o pulso carotídeo y radial palpable2,3.

Hasta hace poco se señalaba que en España los estudiantes de Medicina recibían formación a través de la simulación clínica de una forma testimonial4. Sin embargo, hemos de señalar que, en determinadas facultades de medicina y hospitales universitarios, la simulación se introdujo hace muchos años y en la actualidad vivimos un momento en el que una parte de la inversión, en muchos centros docentes, se enfoca precisamente a ella. A nivel hospitalario uno de los primeros grupos de intensivistas que se interesó por la simulación como instrumento educativo fue el grupo de Santander, con el denominado Centro de Estudios en Medicina de Urgencias (CEMU), que se creó en 1987. Quesada Suescun et al. formaron una escuela y su magnífico centro creció, hasta desembocar en el actual Hospital Virtual Valdecilla (HvV)5. En las facultades de medicina, una de las primeras en tener una estructura permanente de Simulación fue la de Valladolid, que creó en 1995 4 espacios de 40m2 dedicados a esta. Sin embargo, en la actualidad tenemos más de 200m2 con 3 salas de simulación de alta complejidad, uno de simulación de baja complejidad y de inmersión clínica temprana, 3 salas de debriefing, 2 despachos y 2 centros de control. En ellas se recrean casos de urgencias y emergencias, medicina intensiva de ictus, infarto, intoxicación, sepsis, politrauma, hipoglucemia, convulsiones, disnea, insuficiencia cardiaca, anafilaxia, traumatismo craneoencefálico, hemorragia digestiva, inhalación de humo o taquicardia para estudiantes de 4.o, 5.o y 6.o de Medicina y desde el próximo 2024-2025 para los de 3er curso.

En 2023 el Ministerio de Sanidad instó a las facultades de medicina a incrementar el número de estudiantes en 706 por año. Es incuestionable que para ello los centros de simulación en facultades y hospitales van a jugar un papel esencial para cumplir con dicho mandato, pues permiten disminuir el número de alumnos en los hospitales y posibilitan analizar y capacitar en la toma de decisiones ante un problema clínico6. A eso hay que añadir que la simulación será una herramienta que dará forma a la próxima era de educación médica de posgrado, seguridad del paciente y recertificación de profesionales médicos1,2.

Financiación

Este manuscrito no ha recibido ningún tipo de financiación.

Conflicto de intereses

Declaro que carezco de cualquier tipo de conflicto de intereses en relación con el manuscrito remitido.

Bibliografía
[1]
M.J. Broch Porcar, Á. Castellanos-Ortega.
Seguridad del paciente, ¿qué aportan a simulación clínica y la innovación docente?.
[2]
H. Singh, M. Kalani, S. Acosta-Torres, T.Y. El Ahmadieh, J. Loya, A. Ganju.
History of simulation in medicine: From Resusci Annie to the Ann Myers Medical Center.
Neurosurgery., 73 (2013), pp. 9-14
[3]
J. Cooper, V. Taqueti.
A brief history of the development of mannequin simulators for clinical education and training.
Postgrad Med J., 84 (2008), pp. 563-570
[4]
M.A. Ballesteros, M. Feo González, B. Suberviola, E. Miñambres.
Simulación clínica en el paciente politraumatizado. Aplicación en estudiantes de Medicina.
[5]
A. Quesada Suescun, F.J. Burón Mediavilla, A. Castellanos Ortega, I. del Moral Vicente-Mazariegos, C.J.J. González Fernández, J.J. Olalla Antolín, et al.
Formación en la asistencia al paciente crítico y politraumatizado: papel de la simulación clínica.
Med Intensiva., 31 (2007), pp. 187-193
[6]
J.M. Pérez Villares, L. Alarcón Martínez, P. Fernández Floridoa.
Modelo para la adquisición de competencias en donación y trasplante para médicos residentes de medicina intensiva.
Copyright © 2024. Elsevier España, S.L.U. y SEMICYUC
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